La discusión que debía buscar soluciones para el campo terminó convertida en una prueba de respeto institucional. El ministro de Agricultura, Indalecio Dangond, y el presidente de Fedegán, José Félix Lafaurie, protagonizaron un fuerte enfrentamiento durante una reunión celebrada el 3 de noviembre para abordar asuntos de las cadenas cárnica y láctea. El funcionario cuestionó la gestión de recursos del sector y pidió al dirigente gremial abandonar el encuentro. La posición que deja este episodio es clara: el Gobierno puede exigir explicaciones y ejercer controles, pero las diferencias no justifican descalificar ni excluir a quienes representan legítimamente a los productores.
Detrás del intercambio hay un asunto que merece documentos, no gritos: La administración del Fondo Nacional del Ganado. Dangond planteó interrogantes sobre recursos cercanos a un billón de pesos ejecutados desde 2019 y anunció auditorías relacionadas con Fedegán y Fedearroz. Es importante distinguir el monto cuestionado de una pérdida demostrada: preguntar por el destino de unos recursos no acredita que hayan desaparecido ni permite anticipar irregularidades. Defender a Fedegán también significa reclamar que cualquier revisión tenga alcance definido, soporte técnico y conclusiones sustentadas, sin convertir un anuncio de auditoría en una condena pública.
El momento más delicado llegó cuando la conversación dejó de centrarse en los resultados del sector. Según Lafaurie, pidió una hoja para tomar apuntes y responder a los cuestionamientos, gesto que habría provocado una reacción del ministro. Los audios divulgados también recogen reclamos de Dangond por una supuesta campaña contra el presidente y por información difundida durante el fenómeno de El Niño. Lafaurie rechazó esa lectura y atribuyó parte de la tensión a diferencias anteriores; esa explicación corresponde a su versión y no demuestra por sí sola una motivación personal del funcionario. Lo verificable es que el intercambio escaló hasta la exigencia de que se retirara.
La reacción del gremio mostró que el desacuerdo trascendió a sus protagonistas. La Junta Directiva de Fedegán respaldó unánimemente a Lafaurie y rechazó que fuera conminado a abandonar la mesa de trabajo. Su pronunciamiento defendió la autonomía gremial y sostuvo que las discrepancias técnicas o políticas no justifican descalificaciones personales ni exclusiones. También mantuvo abierta la disposición a cooperar con el Ministerio. Ese último punto resulta fundamental: proteger la representación de los ganaderos no requiere romper los canales institucionales, sino exigir que funcionen con garantías para presentar argumentos, controvertir señalamientos y responder con información.
La salida que puede servirles a los productores consiste en devolver el debate a preguntas comprobables. Qué programas financió el fondo, cuánto costaron, a quiénes llegaron y cuáles fueron sus resultados son asuntos más útiles que una disputa sobre lealtades políticas. La cobertura de la asistencia técnica y los beneficios para los ganaderos estuvieron entre los temas discutidos; por eso, una revisión transparente puede convertirse en una oportunidad para explicar la gestión y corregir lo que corresponda, sin presumir culpabilidades. Para los afiliados y aportantes, el camino es exigir respuestas documentadas tanto al administrador de los recursos como a la autoridad que los supervisa.
El desenlace todavía puede evitar que el campo pague el costo de una confrontación personal. Lafaurie aseguró que la discusión y la auditoría anunciada no afectarían la relación contractual entre el Gobierno y Fedegán, mientras la junta del gremio reiteró su disposición al diálogo. La defensa más sólida de la organización combina autonomía, transparencia y respeto: ningún dirigente está por encima del control, pero ningún control debería utilizarse para desacreditar sin pruebas o cerrar la interlocución. El Ministerio necesita respuestas sobre la gestión; los ganaderos necesitan una representación escuchada. Reunir ambas exigencias sería más productivo que prolongar el enfrentamiento.