Bogotá amanece cada semana con un nuevo mapa del miedo: barrios que cambian rutinas, comerciantes que recortan horarios y ciudadanos que sienten que la ciudad se les volvió impredecible. En medio del ruido político, el dato duro —la muerte violenta— sigue siendo el termómetro más crudo de una seguridad que no termina de estabilizarse.
En 2024, Bogotá registró 1.244 homicidios, un nivel que en debates públicos se ha señalado como el más alto desde 2016, y además superó en 11% los casos de 2023, según información citada desde Medicina Legal por el Concejo de Bogotá. Ese mismo reporte indica que, del total de 2024, solo 7 casos fueron clasificados como “ajuste de cuentas” (menos del 1%), y que en la mayoría no se registró información o se asociaron a riñas, sicariato y hurto, lo que contradice el discurso de minimizar el fenómeno como un asunto “entre bandas” sin impacto ciudadano.
Para 2025, hay cifras públicas que ubican el total anual de homicidios de Bogotá en 1.173, usadas en debates y citadas como “cifras oficiales” en prensa. Esa misma fuente señala una tasa de 14 homicidios por cada 100 mil habitantes para 2025 y recuerda que existía una meta de bajar la tasa (con metas intermedias hacia 2027), lo que deja a la ciudad con el reto de revertir una tendencia que no cede al ritmo prometido.
¿Y 2026? A la fecha, lo responsable es hablar de “cifras preliminares” y de periodos comparables (enero vs. enero), porque el año no ha terminado. A nivel nacional (no Bogotá), el Gobierno divulgó cifras preliminares de Policía que indican que en enero de 2026 los homicidios bajaron 4,61% frente a enero de 2025 (de 1.344 a 1.282), lo que sirve como contexto, aunque no reemplaza el dato específico de la capital. Para contraste local, en los primeros 24 días de enero de 2025 en Bogotá se reportaron 76 homicidios (vs. 50 en el mismo periodo de 2024), según publicación del Concejo.
Pero la seguridad no se decide solo con operativos: también se decide con política pública, recursos y control. Y ahí aparece un punto que muchos ciudadanos sienten como un vacío: Bogotá tiene 18 representantes a la Cámara (periodo 2022–2026), elegidos para llevar la voz de la ciudad al Congreso. Sin embargo, cuando la capital requiere presión legislativa y política para enfrentar crimen organizado, reincidencia, justicia local, hacinamiento carcelario, presupuesto de tecnología y pie de fuerza, el debate suele quedarse en lo distrital, como si el Congreso fuera un espectador y no un actor con poder real de proponer, debatir y votar normas que impactan seguridad.
El problema de fondo es simple: si Bogotá pone los muertos y los miedos, pero no logra convertir ese dolor en decisiones con dientes —leyes útiles, control político sostenido, gestión de recursos, coordinación real Nación–Distrito— entonces la seguridad termina siendo un ring de culpas entre instituciones. Y en esa pelea, el ciudadano siempre pierde tiempo, libertad y tranquilidad.bogota.
Cifras (lo verificable hoy)
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Bogotá 2024: 1.244 homicidios (cifra citada por el Concejo con base en Medicina Legal)
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Bogotá 2025: 1.173 homicidios (cifra citada como oficial en prensa)
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Bogotá enero 2025 (primeros 24 días): 76 homicidios; enero 2024 mismo periodo: 50
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Colombia enero 2026 vs enero 2025 (cifra preliminar Policía): 1.282 vs 1.344 homicidios (−4,61%)
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Representación política: Bogotá tiene 18 representantes a la Cámara (2022–2026)
