La Fiscalía decidió mantener suspendida la orden de captura contra alias "Calarcá", cabecilla de las disidencias de las FARC, por al menos 15 días más después de una reunión clave con el Gobierno nacional. Esta prórroga busca dar espacio a negociaciones en el marco del proceso de paz total, aunque genera tensiones entre quienes ven en ello un gesto de buena fe y quienes lo perciben como concesión riesgosa ante posibles incumplimientos.
La decisión de la Fiscalía General de la Nación de extender por 15 días la suspensión de la orden de captura contra alias "Calarcá" —uno de los líderes más visibles de las disidencias de las FARC— llegó después de una tensa mesa de concertación con altos funcionarios del Gobierno. La razón central: no se alcanzó un acuerdo definitivo sobre su situación jurídica, pero se prioriza mantenerlo como negociador en el proceso de "paz total" mientras se verifica si ha cumplido las condiciones pactadas, como cese al fuego y desvío de economías ilícitas hacia vías legales.
Esta prórroga no es un cheque en blanco. Según fuentes oficiales, se acordó la creación inmediata de un mecanismo de verificación independiente que monitoreará en tiempo real el comportamiento de "Calarcá" y otros líderes armados en la mesa. Este incluye informes semanales sobre concentraciones de hombres, entregas de armas, desvinculación de menores y avances en sustitución de cultivos. Si se detectan violaciones graves —como ataques a la Fuerza Pública, reclutamiento forzado o expansión territorial—, la orden de captura se reactivará de inmediato, sin apelación.
El contexto es complejo. "Calarcá", cuya verdadera identidad es Yair David Hernández, lidera la Segunda Marquetalia y ha sido vinculado a masacres en Caquetá y Meta. Su suspensión inicial (hace dos meses) generó críticas de víctimas y opositores, que argumentan que blindar a capos negocian paz a costa de justicia transicional. El Gobierno, por su parte, defiende que sin líderes como él, las mesas de diálogo colapsan, registrando fracasos previos con el ELN y EMC.
Riesgos y beneficios en la balanza:
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Beneficios : Mantiene viva la mesa en La Habana, donde se discute "paz total" con siete estructuras armadas. Permite probar compromisos concretos.
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Riesgos : Percibida impunidad erosión confianza ciudadana. Si "Calarcá" incumple, el Gobierno pierde credibilidad ante la JEP y la Fiscalía.
La decisión también impacta políticamente: con elecciones presidenciales en el horizonte, el oficialismo necesita mostrar avances en seguridad sin radicalizar a votar de centro. La oposición ya critica "paz con capos libres", mientras los uribistas exigen garantías de no repetición. En 15 días, el nuevo mecanismo dará la primera radiografía: ¿negociador genuino o táctica dilatoria?
