Hezbolá rechazó el más reciente acuerdo de alto el fuego mediado por Estados Unidos, al considerar que exige una retirada que equivale a una “rendición” del grupo. La decisión se produjo en medio de nuevos ataques que, según los reportes, dejaron al menos cuatro personas muertas en Líbano y mantuvieron abierto el frente de tensión en la región.
El líder del grupo, Naim Kassem, afirmó que aceptar la salida de sus combatientes del sur del Líbano sería un acto de capitulación. También sostuvo que el movimiento no cesará sus ataques mientras Israel mantenga presencia militar en esa zona.
La propuesta negociada por Washington buscaba un cese condicionado de las hostilidades, con exigencias de desarme parcial y repliegue de Hezbolá al norte del río Litani. Sin embargo, el rechazo del grupo deja en evidencia que todavía no existe un consenso mínimo sobre los términos para detener los combates.
Mientras tanto, la violencia siguió cobrando víctimas en territorio libanés. Euronews reportó que los ataques israelíes causaron al menos cuatro muertos, en un contexto en el que la guerra entre Israel y Hezbolá continúa arrastrando a civiles y fuerzas locales a una espiral de daño humanitario.
La mediación estadounidense vuelve así a chocar con la realidad militar sobre el terreno. Cada avance diplomático queda condicionado por la desconfianza de ambas partes, la presión de sus aliados y la convicción de Hezbolá de que cualquier acuerdo debe incluir una retirada israelí total del sur del país.
El panorama sigue siendo frágil y con alto riesgo de escalada. Mientras no haya una fórmula aceptable para las dos partes, la posibilidad de un alto el fuego estable seguirá lejos, y la población libanesa continuará soportando el costo más alto de la confrontación.
