Venezuela al borde del colapso, el plazo de Maduro, la amenaza militar y el riesgo para Colombia

Venezuela al borde del colapso, el plazo de Maduro, la amenaza militar y el riesgo para Colombia

La situación en Venezuela ha llegado a un punto de quiebre. Nicolás Maduro enfrenta un plazo límite internacional para entregar el poder en medio de acusaciones de narcotráfico, violaciones a los derechos humanos y desfalco masivo del erario público. Las sanciones y el cerco diplomático lo han dejado sin margen de maniobra, y la posibilidad de una intervención militar por parte de Estados Unidos ya no parece una hipótesis remota, sino un escenario plausible.

La reacción de Maduro ha sido la de un dirigente acorralado: En lugar de buscar salidas pacíficas, nombró a un nuevo general como jefe de las Fuerzas Armadas Bolivarianas, una jugada desesperada que revela dos cosas: Primero, la falta de confianza en la cúpula militar tradicional; segundo, el intento de blindar su permanencia en el poder con una lealtad personalista, no institucional.

Este nombramiento no solo es irresponsable, sino que profundiza las fracturas internas de unas fuerzas armadas cada vez más cuestionadas por corrupción, negocios ilícitos y el control de sectores estratégicos de la economía como el oro y la gasolina.

Además, Maduro ha pretendido activar el discurso de la soberanía binacional para involucrar a Colombia en su crisis, señalando una supuesta amenaza compartida frente a Estados Unidos. Este movimiento no solo carece de fundamento, sino que pone en riesgo la estabilidad de la región. La soberanía no puede convertirse en excusa para arrastrar a un país vecino a un conflicto fabricado en Miraflores.

En el fondo, lo que está en juego es el futuro inmediato de Venezuela y la capacidad de la comunidad internacional de frenar una dictadura que ya agotó todos sus recursos. El reloj corre en contra de Maduro, y cada día que pasa sin una transición pactada aumenta la posibilidad de una salida abrupta y violenta.

Estados Unidos, con su poderío militar y respaldo de aliados, observa con cautela. Una intervención armada sería costosa y riesgosa, pero la presión crece a medida que Maduro juega sus últimas cartas. El pueblo venezolano, mientras tanto, sigue siendo el gran perdedor; hambre, represión, migración forzada y un Estado en ruinas.

La pregunta ya no es si Maduro caerá, sino cómo y cuándo. Y la respuesta definirá la paz, no solo de Venezuela, sino de toda la región.

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